El trabajo sexual masculino constituye una realidad presente en el tejido social de ciudades como Madrid, donde la oferta y la demanda se configuran a través de dinámicas propias que merecen un análisis contextualizado y respetuoso. Este tipo de actividad involucra a hombres que prestan servicios sexuales a cambio de compensación económica, principalmente a clientes masculinos, aunque también existen casos dirigidos a clientas femeninas. La visibilidad de este sector ha aumentado con el desarrollo de plataformas digitales, que han modificado las formas tradicionales de contacto y han introducido nuevos elementos de privacidad y seguridad.

