La prostitución es más visible y está más presente en Madrid que en otras capitales europeas. La prostitución está presente en diversos lugares de la capital, como calles de algunos barrios, polígonos industriales periféricos, pisos distribuidos por toda la ciudad, clubes de alterne y plataformas digitales. Tiene una variedad de formas y sus efectos se extienden mucho más allá de aquellos que la practican directamente. Para entender cómo afecta a Madrid, es necesario observar a las personas que viven allí, a los distritos que sufren sus efectos, a las entidades que buscan soluciones y a un debate político sin resolución desde hace décadas.
Los números de una realidad que es difícil de cuantificar
Las autoridades mismas admiten que la tarea de cuantificar la prostitución en España está incompleta. Según el Macroestudio de 2024, divulgado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, se examinaron más de 654.000 anuncios de prostitución en línea y se calculó que al menos 114.576 mujeres adultas están involucradas en la prostitución en España, lo cual representa el 0,56% del total de mujeres. Con una tasa de 68,35 mujeres por cada diez mil habitantes, Madrid se encuentra en la quinta posición de la lista por comunidades autónomas. Si se toma en cuenta a las mujeres que no están representadas en los anuncios de internet, el mismo estudio estima que la cifra real podría llegar a ser de entre 152.000 y 184.000 en España.
Lo que las cifras no muestran es la magnitud escondida del fenómeno: la prostitución que se lleva a cabo en casas sin anuncios, la que se desplaza de un lugar a otro para eludir a los poderes públicos, y la de aquellos que carecen de documentación regularizada y no dejan evidencia alguna. En la mayoría de los casos, el 51%, las mujeres en condición de prostitución provienen de América Latina y en un 16% de Europa. Las colombianas son las que más predominan, con un 28,3%. Esta composición no es fortuita: muestra las tendencias migratorias asociadas con la pobreza, la deuda adquirida para llegar a España y, en numerosas situaciones, con las redes de captación que funcionan en los países de procedencia.
Los lugares físicos de la prostitución en Madrid
La actividad de la prostitución en Madrid no se limita a un área específica ni tiene una sola modalidad. La prostitución callejera ha sido el fenómeno más evidente en el polígono industrial de Marconi, que está ubicado en el distrito de Villaverde. La Asociación Vecinal Colonia Marconi denuncia que la prostitución, en combinación con el aislamiento del barrio (que está rodeado de carreteras y vías de ferrocarril dentro de un polígono industrial), ha causado una degradación del entorno caracterizada por una gran cantidad de desechos, criminalidad e inseguridad. La situación en ese lugar se tornó más grave cuando la actividad en la Casa de Campo, un lugar de prostitución callejera con una larga historia en el noroeste de la ciudad, disminuyó debido a acciones institucionales. Esto hizo que muchas mujeres fueran desplazadas hacia áreas periféricas y más desfavorecidas.
El edificio ubicado en el paseo de las Delicias 127, en el distrito de Arganzuela, se ha transformado en un emblema de otro tipo: la prostitución en departamentos privados. Una red de explotación sexual fue desmantelada por una operación policial en noviembre de 2025, con un total de 150 personas identificadas y 16 arrestos. El jefe de los inspectores de la Brigada Provincial de Extranjería explicó que las víctimas corresponden con mujeres que fueron atraídas en sus países natales a través de promesas laborales en España y luego llevadas al paseo de las Delicias para dedicarse a la prostitución. Hallaron cronómetros en las puertas de los cuartos para controlar el tiempo con cada cliente y cámaras de vigilancia en áreas compartidas que mantenían a las mujeres bajo un control continuo, según descubrieron los agentes.
El formato más complicado de identificar, que además se ha propagado más en los años recientes, son los pisos. A pesar de que no hay un distintivo exterior, la dirección no está incluida en la publicidad y cambian su ubicación a menudo debido a las constantes denuncias. Las mujeres habitan allí con las controladoras y trabajan las 24 horas. Habitantes de diferentes barrios de Madrid han presentado quejas continuas a los ayuntamientos por el ruido, la basura y los daños en las edificaciones donde funcionan estas viviendas, pero la clandestinidad del funcionamiento complica cualquier intervención sistemática.
Trata de personas: el delito que mantiene el sistema
Los propios especialistas creen que es imposible, sin caer en simplificaciones, distinguir la trata de personas de la prostitución en Madrid. El Ayuntamiento de Madrid sostiene que el 50% de las mujeres que se dedican a la prostitución son víctimas de trata, y que en toda España, siete de cada diez mujeres que presentan señales de explotación viven en la Comunidad de Madrid. Con esta cifra, Madrid no solo se convierte en el mercado de prostitución más grande del país, sino también en la región con mayor concentración de víctimas de explotación sexual.
El tráfico funciona a través de un sistema de captación que generalmente inicia con engaño. Las víctimas son captadas en sus países de origen con promesas de empleo como empleadas del hogar, cuidadoras o camareras. Al llegar a España, se encuentran con una deuda económica por el viaje y el alojamiento que las obliga a ejercer la prostitución para reembolsar lo que deben. En el año 2024, en España fueron reconocidas 632 personas víctimas de la explotación y trata sexual, entre las que se encontraban un niño y quince niñas. El 98% eran mujeres, y en el 79% de los casos se trataba de personas que provenían de Colombia y Venezuela. Se dieron instrucciones sobre 188 atestados, con 525 arrestos y la desarticulación de 77 bandas delictivas.
La repercusión en la salud de las mujeres
Se han documentado y son severas las repercusiones en la salud física y mental de las mujeres que están en situación de prostitución. Una investigación llevada a cabo en nueve naciones de cuatro continentes determinó que las mujeres involucradas en la prostitución padecían traumas múltiples con regularidad. Estas incluían violaciones en el 63% de los casos y agresiones físicas en el 71%. Además, se descubrió que el 75% no tenía una vivienda adecuada. El 68% de las personas sufrían estrés postraumático y muchas desarrollaban adicciones. La mayoría de las mujeres que trabajan en locales de alterne de la periferia de Madrid tienen familia y obligaciones económicas, lo cual las vuelve particularmente susceptibles a la presión ejercida por los proxenetas.
El acceso a los servicios de salud se ve aún más agravado por la situación de irregularidad administrativa. A pesar de que en 2024 el 73% de las mujeres atendidas por organizaciones especializadas contaban con empadronamiento, un tercio no tenía tarjeta sanitaria y casi la mitad ignoraba o no hacía uso de sus derechos. La ausencia de documentos, el temor a las represalias de los proxenetas y la desconfianza que se siente hacia las instituciones generan un obstáculo que no permite a numerosas mujeres recibir la atención que requieren, incluso si han sido atacadas o están enfermas.
La reacción institucional en Madrid
Frente a esta situación, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid han ido estableciendo en los años recientes, según las instituciones mismas, una red de recursos que es la más integral de España. El Ayuntamiento cuenta con una unidad móvil que, a través de rutas diarias por calles, apartamentos y clubes, busca identificar a mujeres en riesgo. La unidad móvil ha realizado 2.132 atenciones entre enero y agosto de 2025: 1.073 en pisos, 831 en la calle y 228 en clubes. En total, se han atendido a 676 mujeres, con 268 de ellas siendo casos nuevos. El Ayuntamiento llevó a cabo en 2024 más de 14 millones de euros en servicios de detección, prevención y atención, el doble que en 2018, y para el año siguiente ese presupuesto creció un 12% más.
En el año 2025, la Comunidad de Madrid inauguró la primera institución pública del país que se dedicaba únicamente a asistir a las mujeres que querían dejar la prostitución. El nuevo dispositivo, innovador en España, tiene una unidad móvil de intervención en la que profesionales de trabajo social y mediadoras interculturales ayudan a quienes están trabajando en la calle, clubes o pisos. La sede se estableció en Leganés, localidad próxima a las áreas con más concentración de prostitución relacionada con polígonos industriales y vías de comunicación. La comunidad ha encontrado alrededor de 500 mujeres que ejercen la prostitución callejera, lo cual ha sido útil para calcular que aproximadamente 200 mujeres reciben atención en el centro de día.
La influencia sobre los barrios y la convivencia entre vecinos
La existencia de la prostitución en los distritos de Madrid provoca tensiones sociales que tienen una naturaleza compleja. Por un lado, los vecinos se quejan de problemas diarios de convivencia: suciedad, ruidos, circulación vehicular a horas inoportunas y la sensación de inseguridad. Por otro lado, las políticas de control que trasladan la prostitución de un lugar a otro no solucionan el problema; simplemente lo desplazan, a menudo hacia áreas más periféricas y con menos servicios, donde las mujeres quedan en una situación de mayor aislamiento y vulnerabilidad. El efecto de la actividad en el medio ambiente depende del tipo de espacio; las áreas periféricas de la ciudad son las que sufren más consecuencias negativas, y los espacios exteriores y los pisos son donde se generan más protestas de los vecinos.
El debate entre los vecinos y las organizaciones que trabajan con mujeres en estas circunstancias muestra una tensión cuya solución no es fácil: los primeros reclaman limpieza urbana y orden público, mientras que los segundos señalan que el traslado forzoso de las mujeres a áreas menos visibles o las sanciones solo aumentan su vulnerabilidad. La experiencia adquirida en ciudades como Madrid demuestra que la prostitución no se extingue ni se traslada mediante sanciones, sino que solo se vuelve más peligrosa e invisible.
Un vacío legal con efectos reales
Desde hace décadas, España se encuentra en un limbo legal en relación con la prostitución. La prostitución en sí misma no está considerada un delito; sin embargo, varias actividades relacionadas con la explotación son consideradas como delitos de acuerdo a las leyes vigentes. Estas incluyen el proxenetismo, la inducción a la prostitución, la trata de personas para fines de explotación sexual y el proporcionar locales para que se ejerza. Esta alegalidad origina un escenario confuso donde las mujeres que se dedican a la prostitución no son perseguidas por la ley, aunque tampoco cuentan con derechos laborales, protección formal ni acceso a la seguridad social.
En España, la prostitución no es vista como un trabajo legal. No obstante, quienes la desempeñan tienen la opción de darse de alta como autónomos en el epígrafe «Otros Servicios Personales», lo que les facilita tributar y cotizar, en un tipo de cajón desastre tributario. Esta circunstancia favorece especialmente a aquellos que ejercen de manera autónoma y documentada, quienes son exactamente los que requieren menos protección institucional; las mujeres en condiciones de mayor vulnerabilidad y las víctimas de trata se encuentran totalmente fuera de cualquier red de derechos.
La discusión política entre la regulación y la abolición
La discusión acerca de cómo abordar la prostitución está profundamente dividida en el sistema político y en la sociedad española. La abolición de la prostitución es defendida por el movimiento feminista mayoritario, que argumenta que esta práctica es un tipo de violencia estructural contra las mujeres que está intrínsecamente relacionada con la desigualdad entre los géneros y con la trata. Desde este punto de vista, la solución es sancionar al cliente, lo que se conoce como penalizar la demanda, siguiendo el modelo nórdico que se instauró en Suecia desde 1999. El Movimiento Feminista de Madrid organizó una concentración en la plaza del Callao en octubre de 2025, con el lema «Ley abolicionista, ya». El objetivo era que el Gobierno aprobara una ley que castigara todas las formas de proxenetismo.
El sindicato OTRAS, así como otras agrupaciones de trabajadoras sexuales, defienden la regulación y el reconocimiento en el ámbito laboral. Sostienen que si se penaliza al cliente, la actividad va a parar a la clandestinidad y las mujeres quedan expuestas a un riesgo mayor. Esta tensión no se ha resuelto: el PSOE tiene la intención de presentar ante el Consejo de Ministros un proyecto de ley para eliminar la prostitución, el cual incluye medidas como sancionar al cliente. Sin embargo, hasta el mismo Gobierno admite que tendrá problemas para aprobarlo incluso dentro de su propia coalición. Aparte de eso, el debate se vuelve más complejo por la aparición de escándalos políticos que han revelado contradicciones entre el discurso público de algunos líderes y sus acciones privadas. Esto ha intensificado aún más la discusión social en los meses recientes.
Una cuestión de derechos humanos y de urbanismo
La prostitución en Madrid no es un asunto que pueda reducirse a una única perspectiva. Impacta en los derechos humanos de miles de mujeres que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad extrema. Impacta a los barrios que la sufren en su vida cotidiana. El presupuesto público se ve afectado por esto, ya que cada año se asignan decenas de millones de euros para mitigar sus efectos. Influye en la discusión acerca de la dignidad y la igualdad de las mujeres. Además, impacta en la imagen que Madrid se proyecta a sí misma como ciudad europea, moderna y comprometida con los derechos.
Los datos muestran de manera clara que ninguna de las soluciones utilizadas hasta este momento, desde la tolerancia implícita hasta las sanciones esporádicas, ha conseguido disminuir el fenómeno en un grado importante. La cantidad de mujeres en condición de prostitución no ha decrecido; la trata continúa funcionando con una impunidad relativa; los medios de atención, a pesar de haber aumentado, son insuficientes ante el tamaño del problema. La capital española, al igual que el resto del país, continúa buscando una solución que salvaguarde a los más vulnerables sin llevarlos todavía más hacia la periferia de la ciudad y de la sociedad.
Prensa C, una web de información sobre el sexo de pago en Madrid
Prensacaliente.com, también conocida como Prensa C, es un blog en español con versiones en nueve idiomas que se presenta como un espacio informativo sobre la prostitución y los servicios sexuales en las ciudades de Barcelona y Madrid. En su propia página de inicio, los responsables del sitio describen su propósito de forma directa: hablar sobre contactos y sexo de pago, orientar a quienes buscan prostíbulos, clubes de alterne, pisos de masajes eróticos o webs de anuncios para adultos. La web se desmarca explícitamente de ser una plataforma de publicidad, aclarando que no promociona ningún servicio sexual concreto, sino que se limita a informar sobre el entorno en el que estos se mueven.
El enfoque editorial de Prensa C: guía de consumo sin perspectiva crítica
El tono con el que Prensa C aborda la prostitución es el de una guía de consumo masculina. Los contenidos están orientados íntegramente al cliente potencial, explicando qué tipos de servicios existen, cómo acceder a ellos y cuáles son las diferencias entre modalidades como los masajes eróticos con final feliz, los servicios de escort o la prostitución directa. No hay en ningún apartado visible del sitio una aproximación crítica al fenómeno, ni referencias a la trata de personas, a la situación de vulnerabilidad de las mujeres que ejercen, ni al debate legal y social que rodea a la prostitución en España. La realidad que describe la web es la del usuario que busca un servicio, no la de las personas que lo prestan.
La cuestión legal como eje narrativo en prensacaliente.com
Uno de los temas recurrentes en Prensa C es el cierre de plataformas de anuncios eróticos en España como consecuencia de los cambios legislativos. El blog dedica espacio a explicar el cierre de pasion.com, anteriormente uno de los mayores portales de contactos del país, así como la desaparición o transformación de otras webs similares como mileroticos.com o las secciones para adultos de slumi.com. En todos estos casos, el relato se construye desde la perspectiva de quienes usaban esas plataformas como consumidores o como anunciantes, lamentando su cierre y señalando las alternativas que han sobrevivido. Este enfoque sitúa a la regulación legal como un obstáculo práctico para el sector, sin entrar en las razones sociales o de derechos humanos que motivaron esas prohibiciones.
Prensa C opera en el limbo legal de la publicidad sexual
La propia existencia de Prensa C ilustra la ambigüedad jurídica que rodea a este tipo de contenidos en España. La web no publica anuncios de servicios sexuales directamente, sino que describe el ecosistema de plataformas, locales y modalidades de prostitución, actuando como intermediaria informativa. Esta fórmula le permite operar en un espacio gris: no incurre en la publicidad de servicios sexuales que prohíbe la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, pero sí orienta de forma inequívoca a quienes buscan ese tipo de servicios. Es precisamente el modelo que muchas webs similares han adoptado tras los cierres que el propio blog describe, sustituyendo los anuncios directos por contenido editorial que cumple la misma función de manera indirecta.
Quizás lo más revelador de cómo Prensa C aborda la prostitución es lo que omite. No aparece en ninguno de sus contenidos la palabra trata, ni violencia, ni explotación. No hay referencia a que, según los datos del Ayuntamiento de Madrid, la mitad de las mujeres que ejercen la prostitución en la ciudad son víctimas de redes de trata. No se menciona que la mayor parte de las mujeres que aparecen en los anuncios que el blog describe y enlaza son migrantes en situación de vulnerabilidad. El blog construye una imagen de la prostitución como un mercado de servicios más o menos normalizado, despojada de cualquier contexto social o humano, y esa elección editorial es en sí misma una forma de posicionarse respecto a un fenómeno que divide profundamente a la sociedad española.

